El mérito de los jóvenes escritores

Por Francisco Ruiz Udiel*

Los jóvenes actualmente ocupamos el lugar más desagradable en la historia de Nicaragua. Para algunos adultos puede incluso resultar obsceno reunirse con nosotros y escucharnos: sólo nuestra presencia resulta ofensiva para quienes temen a nuevas ideas, y como mecanismo de defensa, nos rechazan.

Estoy claro que no somos los mismos jóvenes comparados con los que surgieron antes y después de la revolución en Nicaragua. Había más beligerancia en aquellos, hay que admitirlo. Luego Nicaragua empezó a poblarse de los llamados “herederos de la revolución”, herederos también del fracaso de una utopía. Nosotros como herederos de las leyes creadas por los “dictadores de escritorio”, de las políticas neoliberales, del autoritarismo y la nueva dictadura Ortega-Murillo, tenemos dos opciones: luchar con el arma más destructiva del hombre, las ideas, o seguir perteneciendo pasivamente a la llamada “generación del pulgar”, esa en que los jóvenes ponen sus esperanzas en un celular y donde la comunicación y el diálogo simplemente no existen.

Quiero hablar específicamente del medio literario. Ahora más que nunca estoy convencido del rechazo que existe hacia las nuevas generaciones. Una poeta nicaragüense, ya con indiscutible trayectoria, me decía que siente ese rechazo de parte de nosotros e incluso esa actitud se origina en el prejuicio: “nos critican sin leer nuestra obra”, dice. Pero también esta actitud, defiendo, proviene del otro bando. Si uno busca a los escritores consagrados hay que pasar primero por el filtro burocrático, enviar cartas de solicitudes para que nos escuchen como si se tratara de una Monarquía, siguiendo los mismos patrones de una provincia. Muchos hemos tenido que soportar la locura senil de quienes se consideran en el reino de Dios, auque Dios no sea escritor y tampoco entienda nuestros asuntos. En Nicaragua, algunos de los escritores accesibles al diálogo entre generaciones son: Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Blanca Castellón, Daisy Zamora, Iván Uriarte, Carlos Tünnermann Bernhein, Erick Aguirre, Octavio Robleto, Luis Rocha, Edwin Sánchez y Claribel Alegría.

Luego están también aquellos escritores que siempre han deseado tener un reconocimiento social, una placa o diploma que les diga que son escritores. Los que entran en comercio con aplausos, los malos escritores, que si tienen puestos de poder en el medio literario buscan como utilizar a los jóvenes para justificar la existencia de sus actos. A estos hay que ignorarlos o dejarlos que sigan engañados, pues la fama puede prolongar nombres, mas no obras.

Están los escritores que cuestionan el mérito que los jóvenes han logrado. ¿Qué han hecho los jóvenes escritores? ¿Qué mérito tienen?, preguntan. El mérito que tenemos es sobrevivir al fracaso de nuestros líderes. A nosotros nos toca soportar capillas y terrorismos literarios que nos llevan a ninguna parte. ¿Méritos? Los jóvenes tenemos el coraje de luchar en tiempos de incertidumbre, ése es nuestro mérito. El mérito de creer en la poesía y seguir creyendo que ésta puede transformarnos en mejores personas. Nuestra generación ya no escribe por vocación, sino más bien por invocación a la sobrevivencia espiritual. Creo que también nuestro valor merece un poco de respeto.

Yo les digo a los jóvenes, no crean en discursos de aquellos que nos utilizan. Luchemos para cambiar las cosas. Abramos un diálogo entre generaciones, leamos a nuestros contemporáneos. La poesía nicaragüense siempre se ha cernido más allá del país, aunque desafortunadamente este país, o más bien las personas que lo conducen a la nada, “no merezcan ni siquiera un epigrama”. A los escritores hechos y derechos, o hechos y desechos les digo: también lean nuestras obras. No cuestionen nuestros méritos. Si estamos equivocados ustedes nos pueden enseñar. Sólo así podemos aprender juntos y con un poco de tolerancia llegaremos a ser grandes escritores y, quién sabe, talvez en un futuro se nos ocurra hablar de ustedes.

*El autor es Poeta.

Publicado en El Nuevo Diario. Lunes, 04 de febrero del 2008- Sección Opinión.
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/7506

1 comentario:

  1. Francisco: He vuelto a releer este escrito y he pensado: quedará en el tiempo. El mérito de los jóvenes escritores (y también de los jóvenes no escritores, y de los que no son tan jóvenes)es permanecer un poco cuerdos en estos tiempos. Por eso que decis: sobrevivir a los "líderes" (los pongo entre comillas). Sobrevivir a las decepciones y en la incertidumbre, en la miseria y en la violencia del mundo. Creer en la poesía y en la palabra. Un gran abrazo y toda la complicidad.

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